Poemas del Indio Burgos

 

LA VASIJA

Ayer estuve llorando
en el vacío de una vasija olvidada
en el estanque de aquel vado,

la rodeaban dagas filosas,
que guardaban un rencor
fúnebre y sombrío.

Cuando estuve cerca de ella,
en su fondo vi una desilusión
quebrantada por embrujos temblorosos.

En sus paredes de arcilla
lágrimas bajaban
por sus pupilas farsantes
con quimeras pueblerinas.

Me senté a su lado unos segundos,
preguntándome a mi mismo:

¿Qué será de la vasija?

 

LA VEREDA Y ELLA

Esa vereda
con sus verdes arboledas,
en sus finales hay insectos
que perturban la calma.

En las ramas de los árboles
canarios, palomas, cenzontles,
no cantan, titiritan de frío.

Cerca de ahí vive ella
la que siempre se pasea,
la de la angosta cintura.

¡Es ella, la que cuando camina
caracolea su cuerpo,
sus vaivenes
son ternura envuelta con encantos!

Si habla, balbuceas palabras;
al reír, no deja decir mentiras.

Esa era ella, la que vi un día
y nunca volveré a verla
pasearse por la vereda.

Pedro Burgos